La crisis a echo agudizar el ingenio de mucha gente. Tenemos un claro ejemplo en el ultimo derbi celebrado este fin de semana entre el Real Madrid y el Barcelona. Como la rebenta esta prohibido, a algunos de estos rebentas que aprobechan estos mundillos ciberneticos y llenos de despistados se les ocurrio vender barras de pan por la misera cifra de 2000 € y bolis bic pintados a base de tipex por la sosegada cifra de 800 y tanto los bolis como las barras incluían unas estupendas entradas para ver el clásico.
Vamos ni que fueran las barras de pan echas con laminas de oro derretidas en su interior y los bolis escupiesen rubíes cuando rozasen tan siquiera la celulosa. Y es qué con la escusa de vender otras cosas intentaban eludir que les pillasen por revender entradas de fútbol. Todo esto a generado un torrente de opiniones a respecto sobre los precios abusivos que llegan a alcanzar las entradas para un partido de fútbol en la reventa. También los hay que defienden la reventa diciendo que si hay alguien que le guste ver un partido y que sea capaz y quiera comprar la entrada a ese precio allá cada uno.
A parte de opiniones y puntos de vista la realidad es que la reventa no solo come de los partidos de fútbol sino de la venta de entradas para otros espectáculos de ocio y demás. Un negocio clandestino que siempre a estado ahí y que en tiempos de crisis se agudizado el ingenio para sacar todo el posible jugo.
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